El hombre en busca de sentido; victor frankl

MONTE CASSINO

SVEN HASSEL

Título original: MONTE CASSINO
Décima edición: Marzo, 1981
© Ediciones G.P., 1966
Virgen de Guadalupe, 21-33
Esplugues de Llobregat (Barcelona)
Depósito Legal: B. 8.069-1981
ISBN: 84-01-43232-4
Difundido por PLAZA & JANES, S. A.
Esplugues de Llobregat: Virgen de Guadalupe, 21-33
Buenos Aires: Lambare, 893
México 5. D. F.: Amazonas, 44, 2º piso
Bogotá:Calle 23, nº 7-84
LIBROS RENO son editados por
Ediciones G.P., Virgen de Guadalupe, 21-33
Esplugues de Llobregat (Barcelona)
e impresos por Gráficas Guada, S. A.
Virgen de Guadalupe, 21-33
Esplugues de Llobregat (Barcelona) – ESPAÑA

Este libro está dedicado a los muertos del monasterio y de la fortaleza de Monte Cassino.

Esta época de vida militar generalizadademuestra que no es en absoluto una cuestión una cuestión de mérito o de defecto, ni siquiera de carácter, el que un hombre lleve un uniforme en lugar de otro, o que esté del lado del verdugo, en vez del de la víctima.

ROLF HOCHHUTH

¡Qué manera de llover! A cántaros. Un verdadero diluvio.
Estábamos sentados bajo los árboles. Habíamos abotonado los capotes entre sí para formar unaespecie de tienda. Eran capotes de SS, de calidad superior a los nuestros. Seguía diluviando. Pero, bajo nuestros capotes, estábamos casi secos.
Hermanito había desplegado también su paraguas. Habíamos acabado por encender fuego en la cocina que habíamos encontrado en la villa. Nos disponíamos a zamparnos un tentempié. Cuarenta mirlos se asaban encartados en espetones. Porta confeccionababolitas de seso. Dos horas antes, habíamos obtenido el seso de dos bueyes muertos. También disponíamos de perejil fresco. Gregor Martín sabia hacer el Ketchup con tomate. Removía la salsa en un casco americano. Los cascos eran muy prácticos. Se los podía utilizar para montones de cosas, excepto, precisamente, para la que estaban destinados
De repente, nos echamos a reír. A causa de Hermanito. Sinni siquiera darse cuenta, había hecho una cita clásica.
Después, Porta levantó su sombrero de copa amarrillo, prometiendo dejárnoslo como herencia. Y, de nuevo, sonaron las carcajadas.
Heide orinó en mala dirección, contra el viento. Nos tronchábamos. Aún estábamos enfermos de tanto reír, cuando echamos a correr con los platos en la mano, en medio de una salva de obuses.
Un día,oí cómo un capellán preguntaba a un oficial superior:
-¿Cómo pueden reír de esta manera?
Fue el día en que nos tronchábamos porque Hermanito llevaba alrededor del cuello las bragas de Luisa la Triste.
Me atraganté con una patata y los otros tuvieron que golpearme la espalda con un obús. ¡La risa podía resultar peligrosa!
-Si no se riesen de todo y de nada -contestó eloficial-, no lo resistirían.
Porta era un hacha en la preparación de bolitas de seso. Sólo las cogía de diez en diez. De lo contrario, nos asqueaban. Él se zampaba las suyas, una tras de otra. Entre los nueve nos comimos más de seiscientas bolitas. Era mucho, y empleamos toda la noche.
¡Válgame Dios, qué modo de llover!

DESEMBARCAN LOS INFANTES DE MARINA

El estampido de loscañones podía oírse hasta Roma, a doscientos cincuenta kilómetros. No podíamos ver los grandes navíos de combate, pero cada vez que disparaban una salva, el mar se transformaba en un brasero. Primero, un resplandor que cegaba; después, un estampido de trueno.
Convertían en papilla a nuestros granaderos. En unas horas, aniquilaron los regimientos blindados, pobremente armados. De Palinuro aTorre del Greco, la costa era un infierno. En pocos instantes, poblados enteros fueron arrasados. Un poco al norte de Sorrento, un fortín, un mastodonte de varios centenares de toneladas, fue lanzado al aire, y con él toda una batería costera y su pelotón de artilleros. Por el Sur y el Oeste surgieron enjambres de «Jabos»[1]. Volaban a poca altura, martilleando los caminos y los senderos,…